Padre Edgar Galeano: Un Corazón de Buen Pastor en las Periferias del Dolor y la Esperanza

Mientras la Iglesia entera celebra el Domingo del Buen Pastor, en la Parroquia Santa Ana nos unimos con profunda gratitud para celebrar el aniversario sacerdotal de nuestro párroco, el Padre Edgar Alberto Galeano Pérez.
No es coincidencia que estas dos fechas se encuentren; la vida del Padre Edgar es un reflejo vivo de aquel Pastor que no se queda en el templo, sino que sale a buscar, consolar y restaurar.
Una vocación sin fronteras
La vida del Padre Edgar es un testimonio de que el servicio a Dios no conoce límites. Su labor se teje diariamente entre dos realidades que parecen distantes, pero que él une a través de la fe: el acompañamiento a nuestra comunidad parroquial y su presencia constante en el mundo penitenciario, especialmente en la Cárcel Nacional La Modelo.
Allí, donde el mundo a veces prefiere cerrar los ojos, el Padre Edgar camina como un portador de luz. Su misión en el corazón de las cárceles de Bogotá no es solo una tarea de gestión o coordinación; es el ejercicio puro de la misericordia. Es llevar una palabra de aliento a quien se siente olvidado, es ofrecer el sacramento de la reconciliación en medio del encierro y es recordar, con su sola presencia, que la dignidad humana es sagrada y que el amor de Dios no se detiene ante ninguna reja.
El rostro de la misericordia en la periferia
Como responsable de la pastoral penitenciaria en la Arquidiócesis, su labor refleja la invitación del Papa Francisco a ser una "Iglesia en salida". Para el Padre Edgar, el mundo penitenciario es una tierra de misión donde el perdón se vuelve tangible. Esta entrega silenciosa y valiente es la que alimenta su servicio entre nosotros, dándole a su predicación la autoridad de quien ha visto el rostro de Cristo en el sufrimiento del hermano.
Su compromiso nos enseña que el sacerdocio es, ante todo, un puente. Un puente que conecta la oración del altar con la necesidad de consuelo en las celdas; que une la alegría de nuestra comunidad con la esperanza de quienes buscan una segunda oportunidad.
Una misión de presencia y consuelo
La labor del Padre Edgar también se define por una entrega silenciosa pero profunda. En nuestra parroquia, su día a día transcurre acompañando a quienes atraviesan el dolor de la partida. Con una palabra oportuna y un corazón dispuesto, él ayuda a las familias a transformar la tristeza en esperanza, recordándonos que el amor de Dios es el abrazo que nos sostiene cuando sentimos que nos faltan las fuerzas. Su servicio en estos momentos de despedida es un testimonio de la ternura de un pastor que sabe estar presente donde el alma más lo necesita.
Un llamado a la oración comunitaria
Invitamos a todos los fieles a elevar una oración al buen Dios por nuestro párroco. Pidamos al Señor que:
- Conserve siempre en él esa entrega generosa y alegre con la que respondió a su vocación hace 18 años.
- Fortalezca su corazón con humildad y sencillez, para que siga siendo el pastor cercano que sabe escuchar y comprender la fragilidad humana.
- Renueve cada día el amor por su trabajo en los centros penitenciarios, para que su presencia siga siendo un signo de que Dios nunca nos abandona.
Padre Edgar, gracias por ser para nosotros un reflejo del Buen Pastor. Gracias por su valentía, por su paso firme en los lugares de dolor y por su bondad infinita en nuestra Parroquia Santa Ana.
¡Feliz Aniversario Sacerdotal!
